Crece la Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní inspirada en la “Laudato Sí”
Por Nahuel Maciel
Inspirada en la Encíclica Papal “Laudato Sí”, en 2022 se creó la Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní (Regchag), un espacio que cuenta con el apoyo del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) y se suma a experiencias previas como la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).
Desde entonces, viene recorriendo un camino fecundo en la articulación de diversas voluntades en defensa los bienes naturales y culturales y refleja el acierto de la decisión para un territorio sediento de justicia y paz.
La presentación en sociedad se realizó en la última semana de noviembre de 2022 en la Casa de Retiros Emaús, ubicada en la ciudad paraguaya de Luque. Hasta allí llegaron las delegaciones de Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y establecieron como uno de sus objetivos principales tener presencia en los territorios caracterizados por su riqueza natural y cultural y que están amenazados por la deforestación, la degradación ambiental, la contaminación de los cauces hídricos, el atropello de las formas de vida y derechos de los pueblos.
El coordinador de esta red es monseñor Ángel Macín, obispo de la diócesis de Reconquista (Santa Fe), para quien el Gran Chaco y el Acuífero Guaraní son “dos zonas importantes para lo que hace a la vida en toda América Latina”. El pastor también destacó que la propuesta es plasmar las enseñanzas del Santo Padre de actuar en comunión por la defensa de la casa común en esta región del planeta.
No es casual que esta red se haya apoyado y vinculado con otras inteligencias colectivas como la Red Eclesial Panamazónica (REPAM, constituida oficialmente en 2014), y la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (REMAM, fundada en 2019).
El Acuífero Guaraní es la tercera reserva subterránea de agua dulce más grande del mundo y abarca Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. El Gran Chaco Americano abarca Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay, y es la segunda reserva boscosa más grande de Sudamérica después de la Amazonía, y uno de los territorios con mayor diversidad ecológica, cultural, religiosa y de idiomas del planeta (1).
Por su parte, el cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo Metropolitano de Asunción y Primado del Paraguay, reflexionó que a veces olvidamos que nosotros mismos somos tierra. “Debemos siempre recordarnos que somos tierra y parte de la tierra, nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y el agua nos vivifica y restaura. Esto nos decía el Papa Francisco en Laudato Si”.
Martínez Flores también insistió en su oportunidad en que “estamos llamados a ser instrumentos del Padre para que nuestro planeta sea lo que Él soñó” y podamos responder, así, al proyecto de paz, belleza y plenitud. El Pastor reivindicó la necesidad de los liderazgos claros, que marquen el camino. En este sentido, reafirmó que “ponemos nuestra esperanza en el liderazgo que pueda ejercer la Red” para incidir en normativas y políticas públicas “que incluyan límites infranqueables” y “aseguren la protección de los ecosistemas frente a los intereses de sectores y grupos de poder económicos”. Acotó que, en muchos casos, estos intereses contemplan el lucro sin pensar en los efectos destructivos de sus emprendimientos económicos en el plano ambiental, en la desaparición de la biodiversidad, entre otras consecuencias nocivas (2).
Por su parte, la Hermana Margot Bremer -una religiosa con años de trabajo en la pastoral indígena y delegada por Paraguay- señaló: “La existencia de esta red me da mucha esperanza, partimos del tema de agua, como elemento vivencial, elemental de vida, unida a otra región que está condicionada por la escasez del agua, como es el Chaco”.
En el mismo sentido, Ernesto Stahringer -miembro del Instituto de Cultura Popular (INCUPO) y delegado de Argentina de la red-, destacó que “es una nueva oportunidad que se juega y una gran expectativa porque tiene mucha fuerza, es muy poderoso cuando el pueblo de Dios, con su forma de organizarse en Iglesia, potencia todas las vivencias de la gente, de las comunidades, de la sociedad. Tenemos mucha expectativa en positivo, hacia futuro. Este encuentro tiene que marcar el hecho de que el futuro sea posible” (3).
La alegría por la creación de esta realidad también resuena en el testimonio de Paulina Cuevas, una lideresa del pueblo guaraní de la zona de Villa Monte y delegada de Bolivia. Sus palabras: “Poder hacer una representación por mi pueblo, porque realmente en el tema de acuífero, y como indígena, siempre hemos venido luchando y trabajando el tema del cuidado de los pulmones del mundo, y más aún la protección del líquido vital que es el agua” (4).
La Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní (REGCHAG) ya ha lanzado sus Diálogos Territoriales. Se trata de un proceso a través del cual se busca escuchar, dialogar y “corazonar” a todos los que están comprometidos con la construcción de un futuro más sostenible y resilientes en la región del Gran Chaco y el Acuífero Guaraní. Se trata –como ellos definen- “de una acción destinada a todas las personas y comunidades que residen en esta tierra sagrada, donde la riqueza natural se encuentra con la herencia ancestral y la profunda espiritualidad de la Iglesia Católica”.
Se trata de un proceso de escucha donde se registran experiencias, conocimientos y sueños de personas comprometidas con el bienestar de nuestras tierras y sus habitantes. La propia Red Eclesial del Gran Chaco y Acuífero Guaraní lo define con claridad: se trata de buscar “tejernos en una red de esperanza y acción”. Para ello quieren escuchar “a nuestros hermanos y hermanas en la región, aprendiendo de sus prácticas ancestrales, sus luchas y sus logros, con el objetivo de promover la resiliencia y la sostenibilidad en el presente y el futuro”.
Camino consolidado
Una de sus acciones realizadas este año fue el Diálogo Territorial realizado en abril pasado en Formosa, donde participaron representantes de pueblos indígenas, campesinos, actores sociales y eclesiales. El encuentro se desarrolló entre el 5 y 7 de abril en el Centro de Capacitación Integral Juan Pablo II, de la ciudad de Formosa. Allí, se oyó el clamor de los pobres y de la tierra. Participaron indígenas de diversos pueblos, campesinos, actores sociales y eclesiales.
En esta ocasión los participantes manifestaron su alegría por poder compartir “sus luchas, sus desafíos, sus logros, sus caminos con quienes van buscando, desde diversos sectores, el objetivo de lograr una vida más digna” (5).
“Las voces que se escucharon manifestaron el fuerte clamor de los pobres y de la casa común por las grandes amenazas; pero, al mismo tiempo, los esfuerzos colectivos de quienes están llevando adelante para que la vida se valorice y se respete”, destacaron los organizadores.
Por su parte, en septiembre pasado el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), a través del Centro de programas y redes de acción pastoral (Ceprap) ha reunido a referentes de la Red Eclesial Mesoamericana (Remam) y la Red del Gran Chaco y el Acuífero Guaraní (Regchag) en Bogotá.
El padre Francisco Hernández, director del Ceprap, explicó que fue “una experiencia de encuentro, de ser cultura del encuentro de dos redes eclesiales que están haciendo un gran esfuerzo en favor del cuidado de la casa común”.
Ambas redes están llamadas – dijo el sacerdote – a “construir y buscar los apoyos necesarios para seguir realizando su trabajo”, con una formación de “enfoque de marco lógico” para la formulación de sus nuevos proyectos.
En este espacio han participado monseñor Ángel Macín, Javier Flores Rodas y Luis Andrés Villanueva de la Regchag: el padre Noel Ortiz y Guillermo Navarro de la Remam.
Para el padre Rojas “aunque son territorios distintos con realidades diferentes” tienen los mismos problemas como extractivismo, violación de derechos humanos y de los pueblos en estos territorios (6).
Por eso, “más que un taller en marco lógico” fue “una forma de conversar desde realidades distintas para hacer caminar juntos, respondiendo a sus distintas realidades pudieran compartir también recursos, apoyos solidarios que pudieran venir de otras organizaciones”.
“Estamos tratando de ver cómo construir un marco lógico, unos objetivos, unas actividades, unos productos que le permitan a estas redes impactar la realidad y lograr transformaciones sociales y que protejan el medio ambiente en una respuesta inspirada en los Laudato Sí y el concepto de Ecología integral”, añadió.
A su vez, el 24 de octubre pasado las voces de los territorios estuvieron presentes en la primera jornada de los eventos eclesiales, propuestos para la COP 16, que se iniciaron el 23 de octubre y finalizaron el 1° de noviembre.
Bajo el título “Agua, Tierra y Territorio: Elementos esenciales para la Paz con justicia social y ambiental”, las redes eclesiales territoriales han presentado los avances y desafíos en el corazón de los diversos biomas de América Latina que la Iglesia tiene de cara a los compromisos con el cuidado de la casa común y la justicia climática.
“Visibilizar el grito de la tierra y de los empobrecidos para exigir medidas a los Estados y a la sociedad en su conjunto que garanticen la vida digna humana”, fue uno de los objetivos de este diálogo en la que participaron la Red Eclesial Panamazónica (Repam), Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (Remam) y la Red Eclesial del Gran Chaco y Acuífero Guaraní (Regchag).
Guillermo Navarro –que forma parte del equipo coordinador de la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (Remam)- destacó que en Mesoamérica hay una gran riqueza sociocultural y biológica en toda la región, que está amenazada por “un modelo económico que tiene como objetivo saquear a nuestro pueblo y a nuestra casa común”. Lo que ha desencadenado los llamados conflictos socioambientales.
Navarro ha denunciado que en esta región se está dando un saqueo con “la complicidad de los gobiernos de nuestro país, que actúan de manera impune en una alianza, cada vez más clara con grandes corporaciones transnacionales generando, diversos conflictos territoriales”.
La Remam está allí para acompañar y ser voz profética con los líderes ambientales y las comunidades afectadas. Ha expresado su preocupación frente a los asesinatos contra miembros de la Iglesia.
“En Guatemala hace menos de un mes también fue asesinado un compañero, entonces es sumamente grave lo que está pasando”, denuncia. Esto se suma a la muerte de Juan López (laico) asesinado en Honduras y del sacerdote indígena, Marcelo Pérez en Chiapas (México).
Por eso, la Iglesia debe tener un papel estelar no sólo en el cuidado de nuestra casa común, sino en el cuidado de la dignidad humana frente al avance de los intereses particulares tanto de empresas trasnacionales como de las bandas criminales.

El segundo mayor reservorio de agua de América
Por su parte, la hermana Rosita Sidasmed, secretaria ejecutiva de la Red Eclesial del Gran Chaco y Acuífero Guaraní (Regchag), presentó un panorama de la región y destacó que este “bioma es rico en recursos acuíferos”, por lo que el debate en la región se centra en políticas públicas que buscan comercializar los recursos para “el supuesto desarrollo” frente a propuesta de conservación y protección de este ecosistema (7).
Por eso, “les invitamos a abrir el corazón para poder escucharlos como signo de buena noticia del Espíritu, como una opción clara y valiente por la defensa de la dignidad y de la vida, por la justicia socio ambiental y por un caminar intercultural entre pueblos y comunidades”.
A su turno, Juan Felipe Martínez Vélez -miembro del equipo coordinador de la Red Eclesial Panamazónica (Repam) en Colombia-, comentó que en 2024 más de 2 millones de hectáreas han sido deforestadas por cuenta de los incendios, “pero no sabemos si en realidad cuáles son las cifras oficiales reales, habría que hacer un estudio diferente para ver si efectivamente es así”, cuestionó.
Además, destacó que la Amazonía es una región multicultural, “no solo podemos tener el concepto de que es indígena, allí habitan campesinos, poblaciones afro y comunidades urbanas”.
El propio Papa Francisco ha denunciado el abandono que sufren nuestros pueblos que es histórico, que va desde la fiebre del caucho hasta las actuales secuelas de la minería ilegal con todas sus secuelas sociales como la trata y la esclavitud. Inclusive las poblaciones amazónicas están amenazadas por problemas aleatorios como la falta de acceso a la salud, al agua potable, a la educación, pérdida de la cultura. La fórmula, vencer la indiferencia es impostergable escuchar el grito de la madre tierra y, por supuesto, el grito de los pobres (8).
“En las últimas semanas, hemos vivido momentos significativos que nos invitan a reflexionar sobre nuestro papel en el cuidado de la Tierra. Durante el Tiempo de la Creación, fuimos llamados a renovar nuestra relación con la naturaleza, recordando que la creación es un don que debemos proteger y honrar cada día. También nos unimos a jornadas de concientización ambiental y misional que resaltan la urgencia de frenar el cambio climático y de cumplir con nuestra misión de esperanza hacia cada ser vivo”, indicó desde sus redes sociales la Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní (9).
Y reafirmó su “compromiso de trabajar por una ecología integral que tenga en cuenta la dignidad de todas las personas y la biodiversidad de nuestra región. Sabemos que el cuidado de la Casa Común requiere una acción continua, tanto en nuestras comunidades como en nuestros propios hábitos diarios. Así, avanzamos juntos por un futuro en el que la tierra, el agua y el aire sean protegidos como tesoros compartidos. Que esta misión sea para cada uno de nosotros un acto de fe y esperanza, y un llamado a unirnos en el cuidado de la creación”.
Referencias
2) Idem.
3) Idem.
4) Idem.
5) https://aica.org/noticia-dialogos-territoriales-para-el-chaco-humedo-argentino
7) https://adn.celam.org/la-iglesia-de-america-latina-lleva-las-voces-de-los-territorios-a-la-cop-16/
8) Idem.



