La Calera histórica del Parque Nacional El Palmar: la gran paradoja
Por Patrimonio e Identidad Colonense (*)
La agrupación Patrimonio e Identidad Colonense en su interés y acción para la gestión del patrimonio cultural y en su compromiso con proponer soluciones, sumar adhesiones y fortalecer la valoración del patrimonio -sobre el cual se nutre y refleja nuestra identidad social y cultural y sobre el que “navegan” las promociones turísticas de visitar Colón y contribuir al desarrollo económico-, comparte una problemática actual de conservación, no tan alejada de la realidad de la gestión local ni tan alejada de la ciudad, ya que es parte del Departamento Colón y de la Microrregión Tierra de Palmares.
En 1789, el geógrafo español, Andrés de Oyarbide, integrante de la comisión demarcadora de límites entre las colonias de España y de Portugal, recorrió el curso del río Uruguay en dirección Norte–Sur:
“…atravesando el arroyo Grande por su paso real, está la Estancia grande de Barquín, entre un espeso Palmar, y tiene el mismo una Calera de piedra de que llevan a Buenos Aires para las fábricas; después de dicha estancia se entra en un grande palmar y por su medianía corre un arroyo del mismo nombre…”.
Si bien el origen de esa calera es bastante anterior y se remonta a la época en que el lugar era el límite Sur de la Estancia Jesuítica de Yapeyú, lo cierto es que el relato de Oyarbide nos sumerge dentro de dos de los valores más importantes con que cuenta la provincia de Entre Ríos: El Palmar (Parque Nacional desde 1966) y la Calera del Palmar (el establecimiento colonial de mayor envergadura de la provincia), o podríamos considerarlos un mismo valor y significancia: el Paisaje Cultural del Palmar.

El mayor esplendor de ese establecimiento industrial ocurrió entre fines del siglo XVIII y mediados del siglo XIX, compuesto de 8 unidades edilicias que todavía “superviven” en profundo y progresivo estado de deterioro. A lo largo de 30 años, los técnicos del Parque Nacional y la Dirección de Conservación de Parques Nacionales, con capacidades propias, lograron dar cuenta del conocimiento del origen y desarrollo de la Calera y disponer de un Sendero Interpretativo de su historia y significancia.
Pero, el aspecto de preservación física -salvo la realización de algunas acciones de apuntalamiento de unidades y ordenamiento exterior del espacio de la Calera-, excedían las capacidades propias y requerían invertir en evaluaciones, diagnósticos e intervenciones costosas y en especialidades en conservación arquitectónica, que durante esas décadas tradujeron la responsabilidad institucional en la constante conclusión de “falta de fondos propios”.
Desde la responsabilidad de la gestión técnica y administrativa del personal de Parques y como consecuencia de la gran crecida del río Uruguay de 2016, se logró la asistencia técnica del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y su Unidad Técnica de Patología de la Construcción, realizándose un primer relevamiento y diagnóstico de la situación estructural de la Calera, mientras que para la ejecución de las acciones que esa Unidad Técnica recomendaba, nunca hubo fondos.
La gran esperanza y comienzo de una solución de continuidad se logró en 2018, cuando personal técnico del Parque Nacional El Palmar consiguió insertar las grandes problemáticas de conservación del área (las especies exóticas leñosas y la Calera del Palmar) -con una visión holística de los componentes e interrelaciones del ambiente y su co-evolución a lo largo del tiempo-, en un emprendimiento binacional (Argentina y Uruguay) con financiamiento externo del Fondo de Adaptación del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, a través de la Corporación Andina de Fomento – Banco de Desarrollo para América Latina: el Proyecto Regional Adaptación al Cambio Climático en Ciudades y Ecosistemas Costeros Vulnerables del Río Uruguay.
Así, este proyecto -que reúne a Argentina y Uruguay- posee el objetivo común de generar mayor resiliencia frente al cambio climático y sus proyectos financian e intervienen con diferentes obras destinadas a mejorar las condiciones, generar impactos positivos y prevenir impactos negativos en localidades entrerrianas de la costa del río Uruguay, incluyendo obras de infraestructura en Colón, Concepción del Uruguay, Concordia y el Parque Nacional El Palmar.


Comenzó su ejecución en 2021 y en agosto de 2025 finalizarán los plazos para su ejecución.
En la Actividad 11.4 Consolidación Estructural de Edificios Históricos, Protección de Cañada Costera y Valorización del Sitio Histórico Calera del Palmar en el Parque Nacional El Palmar, se ha ejecutado un primer paso fundamental del proyecto con la ejecución de la primera acción: “Relevamiento Preliminar, Diagnóstico de Estado de Conservación, Elaboración de Propuesta Técnica para implementación de medidas de Emergencia y Estabilización Estructural en Horno 2 y Depósito”, realizado por un experto de primer nivel y con una fecunda experiencia en la Conservación del Patrimonio Arquitectónico, finalizado en marzo de 2023.
Con los fondos disponibles para la implementación de las medidas de conservación que prescribe ese relevamiento nada ha ocurrido hasta el momento para tomar la decisión de ejecutarlos. Es decir, por primera vez y quién sabe si no la única oportunidad que tendrá ese bien de altísimo valor e importancia, en términos socioculturales y económicos, de “ponerse de pie y preservarse”, donde ya no hay excusa para decir “no hay fondos”, porque los hay, y no son fondos propios sino externos y no reembolsables, entonces, ¿cuál es el “fondo” de todo esto?
¿En ese punto, todo es terreno de las hipótesis, dado que no hay noticia alguna sobre la actividad que atiende a este sitio histórico, acaso hubo un arrepentimiento sobre la prioridad dada al cuidado del patrimonio en los desafíos que afronta nuestra sociedad, representado en este caso por el Cambio Climático? ¿Si así fuera, el mérito que ha tenido el diseño del Proyecto Adaptación al Cambio Climático podría proyectarse en un desmerecimiento del mismo y de ese patrimonio?
Mientras tanto, numerosos bienes del patrimonio cultural de la ciudad, del Departamento Colón y de la Microrregión Tierra de Palmares, siguen agitándose como fantasmas en el mundo digital de las páginas web que promocionan valores para crecer con el desarrollo turístico de la región. En el mundo real, esos bienes tienen los días contados por su agravado estado de conservación, y los fondos externos disponibles que descansan en las cuentas oficiales ni sospechan que, en agosto de 2025, dentro de 11 meses, se borrarán de “la columna del Haber”, y no será mágicamente.
(*) Patrimonio e Identidad Colonense es una agrupación de vecinos de la localidad de Colón cuyos objetivos son promover la protección y el uso sustentable del patrimonio cultural y natural y brinda capacitaciones en gestión, planificación e interpretación del patrimonio.
Referencias
Para este artículo se ha procurado información pública a la cual se accede a través de los siguientes enlaces:
https://accriouruguay.com/wp-content/uploads/2023/01/DOC-Proyecto-ESPANOL.pdf
https://open.undp.org/projects/00131001
https://www.undp.org/es/argentina/proyecto-regional-adaptacion-al-cambio-climatico-rio-uruguay



