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Argentina tiene un pueblo que lleva sobre su conciencia, una experiencia y una acumulación de saberes y lucha sociales monumental

Diálogo con Fernando “Pino” Solanas.

Por Nahuel Maciel

“La lancha recorre lánguidamente el curso del río Gualeguaychú mientras Luis Leissa, ex intendente de la ciudad, explica la depredación que sufre la flora en uno de los márgenes de la costa por los emprendimientos inmobiliarios. El viaje de Fernando “Pino” Solanas a la ciudad se dio en el marco del tratamiento que el próximo 16 de noviembre se realizará en el Senado de la ley de protección de humedales o como le gusta decir a Pino: Ley contras las inundaciones y la sequía.

Así comenzó a registrar el propio Solanas su experiencia en Gualeguaychú, cuando ofreció el viernes por la noche, junto a Enrique Viale, presidente de la Asociación de Abogados Ambientalistas de la República Argentina, una charla debate sobre el “derecho a un ambiente sano”.

Previo a la charla debate y a su recorrida por el río que le da nombre e identidad a la ciudad, Pino Solanas se reunió con el autor de este artículo para dialogar sobre el paradigma de la época actual y la necesidad de recurrir al legado del peronismo, acaso como una brújula que oriente el tránsito hacia la libertad, la soberanía y la independencia.

Solanas recorrió el barrio fluvial Amarras, por afectar el humedal y generar un conflicto social en ascenso y se comprometió a que la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Senado sesione en Gualeguaychú como lo hizo en San Juan por el derrame de cianuro con la presencia de varios senadores.

En ese marco, Solanas convocó a seguir luchando y valoró la lucha de las organizaciones sociales como la Asamblea Ambiental; a la vez que recomendó leer la encíclica “Laudato Sì” del Papa Francisco. “Lo extraordinario de este documento es la denuncia feroz y certera que hace Francisco del modelo civilizatorio que busca sólo rentas y que convierte a la naturaleza en un mero objeto de mercantilización”, reflexionó.

Solanas no habla de “recursos naturales” porque ese concepto por sí mismo no siempre contempla al bien común, al interés general. En cambio, habla del “bien natural”, que comprende el recurso, pero no se olvida de los intereses generales del prójimo.

En el diálogo también ofreció una perspectiva diferente sobre la democracia, a la que dividió en cinco experiencias de República y lejos de inclinar la cabeza para el lado de la pena, la inclinó para el lado de la reflexión al asegurar que los movimientos sociales –más que los partidos políticos- están llamados a realizar el gran cambio político, cultural y social para una definitiva independencia como Nación.

-Vivimos en un mundo que permite a través de internet que lo lejano sea próximo. Se participa lo mismo de una guerra que de un espectáculo artístico o una actividad deportiva y la información circula a raudales. Sin embargo, esa proximidad nos aleja del prójimo. Sin embargo, en su caso, tanto en su labor artística como política, el prójimo fue lo más próximo, lo central…

-Es una paradoja que también plantea estos tiempos o esta época. Es interesante la observación que hace. Es evidente que nos falta, a veces, tomar conciencia de qué momento, en qué época, en qué historia estamos viviendo. Es evidente que estamos en un momento bisagra, de cambio de época. Mencionó algo importante: internet permite como nunca antes en la historia de la humanidad, acelerar las cosas; aún más que lo que permitió la imprenta. Las computadoras, los celulares e internet son una verdadera revolución. Incluso en la actualidad un niño ha reemplazado la pantalla de la televisión por la de un teléfono. Y en el celular tiene todo lo que necesita, a cualquier hora e incluso se puede comunicar sin pedir permiso a ningún adulto. Es decir, evita la intermediación de las instituciones sociales como la familia, por ejemplo.

-El mundo aparece como más accesible o más pequeño, pero sin embargo hoy más que nunca se lo percibe como más ajeno…

-Es otra observación interesante. El mundo tal como está alienta la ajenidad. Uno lo percibe claramente en cualquier ciudad: personas ensimismadas con su celular reunidos en una mesa de amigos o caminando por la calle. Es la imagen de la indiferencia por encima de la solidaridad, el individualismo que desplaza a la comunidad. Y esa tecnología vinculada con las comunicaciones, en rigor, se presenta como una ruptura de la comunicación entre las personas. Y si nos proyectamos a una mesa familiar, primero fue la televisión y ahora los celulares que rompen el diálogo. Y eso es un cambio profundo. Pero se trata de un modelo civilizatorio que está en agonía, aunque lo veamos fuerte. Y en su agonía arrastra a buena parte de la humanidad. Y al mismo tiempo esta es una época que nos invita a ingresar a la cuarta revolución tecnológica y es un momento excepcional.

-Hizo silencio, ¿por qué?

-Me quedé pensando que en la segunda mitad del siglo XX se pensaba que aquel costo fabuloso de 50 millones de muertos iba a ser materia suficiente para asegurar la paz, es evidente que estamos lejos de todo eso. Acabo de volver de conversar una larga hora con el Papa Francisco y una de sus preocupaciones es que el mundo está avanzando hacia una tercera guerra mundial por fases. Avanza de manera muy disimulada.

-Pero la humanidad condena la guerra…

-Sí, pero eso no evita que avance. Haciendo una simple observación, se comprobará que es muy difícil encontrar en cualquier noticiero del mundo, sea por televisión o radio e incluso en los titulares de los diarios, no dan información sobre las guerras. No nos ofrecen las imágenes del horror que gran parte de la humanidad está padeciendo. Es evidente que el capitalismo salvaje se encarga de producir las guerras, pero también de ocultarlas. De producir los éxodos por masas y de ignorarlos. De generar el padecimiento de los refugiados y no atenderlos. La civilización de las energías fósiles o del petróleo ha invadido como nadie el planeta y eso genera varios cataclismos, entre los que está el calentamiento global. Hoy las previsiones de los gases de efecto invernadero indican que estarán por encima de tres, cuando el año pasado el compromiso era que estuvieran por debajo de dos.

-¿Y qué implica ese uno de diferencia?

-Lisa y llanamente la desaparición de miles de especies animales y vegetales. Además de que se provocarán catástrofes como inundaciones, desertificaciones, hambrunas y la aparición de antiguas como nuevas enfermedades. Y como consecuencia, habrá mucha, pero mucha más pobreza y miseria. Ya lo señala el Papa Francisco, los más pobres son los que más padecen estas catástrofes. Donde hay pobreza hay éxodos. Y donde hay éxodos hay explotaciones de estos contingentes, trata de personas en todas sus variantes y formas y un largo etcétera que nos debería avergonzar como humanidad. Estamos en una época horrorosa y han seguido sembrando la cultura de la derrota. Y eso genera desunión, egoísmos. Por eso no son momentos de grandes participaciones populares y la gente se refugia en sus propias trincheras.

-Nos educaron con la imagen que el poder son tres poderes que se controlan mutuamente: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Es la imagen de la República. Pero en rigor no son tres poderes, sino que el poder económico está dividido en tres funciones: el que ejecuta los planes para sus intereses, el que legisla normas para su conveniencia y el que impide que alguien reclame por sus derechos soberanos. Un poder, dividido en tres funciones y no es el Estado, sino el capital.

-Es indudable que es así y usted lo ha explicado de manera sintética. Lo vemos con las prebendas a la mega minería a cielo abierto, lo han padecido ustedes con la pastera UPM (ex Botnia) y lo sufren miles y miles en cada uno de sus hogares o terruño. Lo mismo ocurre con los agrotóxicos, la falta de protección al monte nativo, para señalar otros ejemplos elocuentes. Y todos esos males van limando las identidades de los pueblos. Y en esta época de enorme globalización hay que contrarrestarla con la identidad. Y hay que estar en alerta para defenderse. Y en el caso de Argentina, que es un país tan extenso y tan despoblado al mismo tiempo, está en la mira de las grandes potencias a raíz de sus enormes riquezas naturales, sus recursos alimenticios, ictícolas. No es casual que nos hayan invitado a vivir de espalda a la costa atlántica patagónica.

-Hay una percepción colectiva que con el actual gobierno hay un cambio notable con respecto al anterior. Sin embargo, en materia ambiental lo evidente es que además de continuidad hay una enorme profundización de los males que nos ocurren como sociedad.

-Otra observación de la que estoy de acuerdo. Le agregaría que cada gestión articula su propio relato para disimular lo que realmente está pasando. Estamos ante un gobierno neoliberal y conservador, con procedimientos más astutos en algunos casos; pero es el mismo rodillo constrictor que compra votos y compra voluntades para sus propios intereses personales. Es un gobierno que compra leyes en el Congreso, canjeando leyes a los gobiernos provinciales por créditos internacionales o en otros casos por un mero cargo político. Y por un mero cargo político, muchos luchadores abandonaron la lucha. Y así como compra gobernaciones, compra sindicatos. Esto es así. Y eso lo hizo el kirchnerismo y el macrismo. Y esa es la expresión más cabal del mayor daño que hemos tenido en democracia, teniendo en cuenta que bajo el sistema democrático hemos tenido cinco repúblicas.

-¿Cómo es eso de las cinco Repúblicas en democracia?

-La primera fue la de 1853; la segunda fue la de Hipólito Irigoyen y que nace del voto popular y secreto, no digo universal porque en ese entonces las mujeres no votaban. En esa segunda República también nace la Ley de enseñanza laica y que genera un cambio cultural y político. La tercer República nace en 1946 con el peronismo. Es la segunda gran revolución del continente en materia social, después de la Revolución Mexicana. Y la diferencia es que en México el proceso demandó miles y miles de muertos y en Argentina nace como un proceso electoral libre y que produce un cambio extraordinario en el país. La cuarta República es la desarrollista, que posibilita las democracias condicionadas por los golpes de Estado militares y nace en 1958 con el gobierno de Arturo Frondizi. Eso es previo a la Constitución de 1949, que fue una de las más avanzadas de su tiempo a escala planetaria. Hay que ubicarse en esa época y un pueblo que tenía en su constitución los derechos de la ancianidad y la niñez, cuando recién las Naciones Unidas los reconoce siete u ocho años después. El Artículo 40° de la Constitución de 1949 declaraba imprescriptibles e inalienable los recursos del subsuelo como el petróleo y el gas. Y esa Constitución fue derogada por un bando militar, promovido por veinte o treinta gorilas como el entonces capitán de la Marina Álvaro Alsogaray. Fue Aramburu y Rojas quienes derogan esa Constitución. Luego viene la Constitución de 1957, que incorpora algo notable como el Artículo 14° bis, que en alguno de sus párrafos se ha aplicado en el país. Y luego viene la última República neoliberal que llega con el gobierno de Carlos Menem. Esa República neoliberal todavía sigue viva. Y ninguna de las cinco Repúblicas ha empobrecido tanto al pueblo como la última y es la que más entrega del país ha realizado. Desde los años ´90, el treinta por ciento de la población no tiene derechos sociales. Por eso digo que ninguna República enajenó tanto al país como esta última. Y para males, ninguna República endeudó tanto al país como esta última.

-¿Cómo recrear la esperanza frente a ese panorama?

-La esperanza siempre se mantiene viva entre los desposeídos. Argentina tiene un pueblo que lleva sobre su conciencia, una experiencia y una acumulación de saberes y lucha sociales monumental. El nuestro es un pueblo que ha protagonizado luchas memoriales. Estamos en Gualeguaychú, donde nació una conciencia ambiental poderosa y que ha permitido tonificar una conciencia en todo el país. El desarrollo de las asambleas ambientalistas no se comprende sin haber aprendido de la experiencia de Gualeguaychú. En siete u ocho provincias se ha prohibido la minería gracias a la experiencia del pueblo movilizado en asambleas. Hay que tener en cuenta que somos un pueblo muy golpeado, no solo por la represión salvaje de la dictadura cívico-militar, sino también por los recambios institucionales generados por el voto popular, donde que el que asumía el gobierno traicionaba luego a su pueblo.

-El fiscal uruguayo caracteriza a empresas como UPM no como multinacionales sino como anacionales y por eso puede negociar con los Estados (sea Uruguay o Argentina) de igual a igual e incluso envía a su Estado (Finlandia) para que negocie en su nombre, por ejemplo, leyes de privilegio y leyes protectoras y garantías para la expoliación. E incluso tiene más poder que los propios Estados y por eso logran poner a las Repúblicas de rodillas.

-Por eso cuando describo a las cinco Repúblicas, la última –que es la que está vigente- no tiene comparación en materia de corrupción y que se expresa también en el delito organizado a escala internacional y cuyo rostro más visible hoy es la prebenda en la obra pública y el narcotráfico. Nosotros estamos en una Argentina de una gran degradación institucional y esa degradación se profundiza con el kirchnerismo y mucho más con el macrismo. El actual gobierno hasta derogó por decreto la ley de extranjerización de la tierra, autorizando la compra hasta el cincuenta por ciento de las tierras fiscales por extranjeros. Ha hecho verdaderas groserías y creo que el país no resiste otro gobierno de corrupción. Y el gobierno de Mauricio Macri es de altísima y refinada como salvaje corrupción.

-Se volvió a quedar en silencio…

-Estaba pensando algo. En los próximos días haremos pública una denuncia sobre las empresas off shore de la que forma parte el Presidente de la Nación. Haremos una denuncia que hay varias empresas más de que las que justificó el propio Macri argumentando una distracción. Y creo que esta cultura del no se puede, finalmente será derrotada por una gran eclosión popular y nacerán las condiciones para generar una generosa y amplísima unidad de fuerzas sociales, políticas y culturales, pero alrededor de causas no como satélites de partidos políticos. Y en este sentido, los movimientos sociales tienen un rol predominante que cumplir. Y con esto concluyo: el 5 de noviembre, el Papa Francisco fue más que elocuente en esta línea de pensamiento. Él les dijo a los movimientos sociales que no se dejen corromper, que no administren la miseria y fundamentalmente los invitó a hacer política.

(*) Este artículo se publicó el 13 de noviembre de 2016 en el diario El Argentino.

https://www.diarioelargentino.com.ar/informacion-general/dialogo-con-fernando-pino-solanas-senador-nacional